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A miles de pacientes de Ortopedia, Cirugía Plástica, Neurocirugía, Otorrinolaringología, Cirugía Maxilofacial, Periodoncia e Implantología Oral, que sufren patologías que requieren de injertos para su tratamiento.
Desde su inauguración en 1991 y hasta el año 2007, el banco ha recibido 1925 donantes. Ha procesado cerca de 60.000 injertos. Se han implantado al menos el 95% de los procesados en un total de 34 hospitales de segundo y tercer nivel y en 5 países vecinos (Figuras 1 y 2).
Por tratarse de una Institución sin ánimo de lucro, con costos contenidos gracias a nuestro entorno económico, el valor de un injerto de la Fundación Cosme y Damián es tan sólo el 10% del mismo injerto en un Banco extranjero con tecnología y estándares de calidad equivalentes. Esta diferencia gigantesca se refleja en que, en promedio, la diferencia en pesos de cada injerto entregado por el Banco a sus usuarios es de $2’600.000. Si aplicamos esta cantidad a los más de 60.000 injertos procesados, encontramos que gracias a la existencia del Banco en Colombia, el Sistema Nacional de Salud ha ahorrado el equivalente a 80 millones de dólares en los últimos 15 años.
Los costos sociales para el país, si el Banco de Huesos y Tejidos no existiera, serían altísimos. En los últimos 15 años, habría sido necesario amputar a cerca de 1.300 pacientes a quienes se les practicaron cirugías de salvamento de extremidades con la utilización de injertos, y aproximadamente 7.300 personas estarían discapacitadas por no haber accedido a este recurso.
Figura 1. Número total de donantes desde 1991 hasta 2007

En esta gráfica se aprecia el número total de donantes del Banco desde su inicio en 1991 (debe aclararse que no se incluyen en ella, más de 150 donantes voluntarios vivos, que en los primeros años del Banco, eran una fuente importante de injertos. Al hablar de donantes vivos, nos referimos a pacientes que al ser sometidos a cirugías electivas de tórax o cadera, donaban al Banco costillas o cabezas de fémur que era necesario remover como parte del procedimiento quirúrgico programado). El porcentaje de donantes que ha sido necesario rechazar después de procesados, por razones de contaminación o pruebas serológicas positivas, oscila entre 10 y 25%, que corresponde a los estándares internacionales.
Figura 2. Injertos procesados por año

La mayoría de donantes del Banco provienen de Bogotá (Red de Transplantes e Instituto Nacional de Medicina Legal) y en menor grado de Medellín y Cali.
En los últimos años, y siguiendo el ejemplo internacional de sistemas de donación más maduros y establecidos, el Banco ha estado promoviendo la idea de tener múltiples fuentes de captación de donantes, en diferentes ciudades, con infraestructura propia para extracción de tejidos, mientras se mantiene el procesamiento centralizado en su sede principal en Bogotá. Esta política no solo logra los más altos estándares de calidad y seguridad sino quecontrola costos y garantiza la distribución a todo el país.
A diferencia de otros países, la edad promedio de nuestros donantes es baja (Figura 3), esto tiene implicaciones claras en las características mecánicas de los injertos.
Figura 3. Distribución de donantes por grupos de edad.

Como se aprecia claramente en la gráfica, casi el 60% de nuestros donantes están entre 15 y 30 años, y el 94% son menores de 50.
En relación a productos de investigación, se puede indicar que a nombre del Banco se han publicado más de 32 artículos en revistas nacionales e internacionales. Así mismo, nvestigadores del Banco han participado con ingenieros mecánicos y biomédicos, principalmente de la Universidad de los Andes, en 12 tesis de grado de la Facultad de Ingeniería.
Entre los premios recibidos por integrantes del Banco, se destacan 4 Premios Nacionales de Investigación (Premio José Vicente Bernal), otorgados por la Sociedad Colombiana de Cirugía Ortopédica y Traumatología, un Premio Nacional de ingeniería especializada, una Mención Honorífica en el área de Ciencias Básicas y Experimentales en el XII Concurso de la Academia Nacional de Medicina y un primer premio en el Encuentro de Investigadores de la Fundación Santa Fe de Bogotá.
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