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La bioseguridad de los injertos se garantiza gracias a tres elementos básicos:
1. Adecuado tamizaje de los donantes
2. Estrictas pruebas de laboratorio
3. Proceso riguroso y estéril
Todas estas fases están estandarizadas en protocolos actualizados y validados. El Jefe de garantía de calidad, se encarga de supervisar su cumplimiento y de actualizarlos y/o modificarlos en la medida en que nueva información científica lo justifique.
Las diferentes pruebas de laboratorio se ilustran en estos cuadros (Figura 1).
Figura 1. Pruebas de rutina de laboratorio
El cumplimiento de los aspectos de seguridad anteriores (tamizaje de los donantes, pruebas sanguíneas, cultivos y proceso estéril) reduce la posibilidad de transmisión de una enfermedad contagiosa (SIDA, hepatitis) a 1 en 1’600.000. Este riesgo es radicalmente menor que los riesgos que implican las actividades de la vida diaria (escaleras, conducir, atravesar calles, etc.) y mucho menor también, por ejemplo, que el riesgo de muerte en una anestesia general, que se ha calculado en 1 en 300.000.
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